Minería y biodiversidad: proteger mientras se desarrolla
septiembre 11, 2026 3:52 pmHablar de minería moderna es también hablar de planificación, ciencia, tecnología y responsabilidad ambiental. La actividad minera se desarrolla en territorios donde existen ecosistemas, especies y recursos naturales de gran valor, por lo que la protección de la biodiversidad forma parte cada vez más de la gestión integral de los proyectos.
El reto consiste en aprovechar de manera responsable los recursos minerales que necesita la sociedad, mientras se implementan medidas que permitan conservar, proteger y recuperar los ecosistemas. Esta visión parte de una premisa fundamental: desarrollo económico y protección ambiental pueden avanzar de manera complementaria cuando existen planificación, conocimiento técnico y compromisos de largo plazo.
La gestión de la biodiversidad comienza incluso antes de que una operación minera entre en funcionamiento. Los estudios ambientales permiten conocer las características del territorio, identificar especies y ecosistemas relevantes y establecer medidas de manejo que orienten las distintas etapas del proyecto. A partir de esta información se pueden diseñar acciones de conservación, monitoreo, restauración y rehabilitación adaptadas a las condiciones específicas de cada zona.
Durante la operación, la tecnología y el monitoreo ambiental permiten obtener información continua sobre variables como el agua, el suelo, el aire, la vegetación y la fauna. Esto facilita la toma de decisiones basada en evidencia y permite ajustar las estrategias de manejo conforme aumenta el conocimiento sobre el territorio.
La restauración constituye otro componente esencial de esta visión. La minería moderna incorpora planes de cierre y rehabilitación que contemplan la recuperación progresiva de áreas intervenidas, mediante acciones como la recuperación de suelos, revegetación, reforestación y rehabilitación de paisajes. Estas iniciativas pueden contribuir a que espacios anteriormente utilizados para la actividad productiva recuperen funciones ecológicas y puedan integrarse posteriormente a otros usos compatibles con el entorno.República Dominicana ofrece ejemplos concretos de cómo estas prácticas pueden generar resultados ambientales positivos. En la operación de Pueblo Viejo, por ejemplo, se han desarrollado programas de revegetación y recuperación de áreas intervenidas. La experiencia también incluye la restauración del río Margajita, cuya recuperación ha sido acompañada por inversiones en tratamiento de agua y controles sobre las descargas de la operación. De acuerdo con información publicada por Barrick, el río recuperó su estado natural y distintas especies de peces regresaron después de años de ausencia.
La protección de especies también puede formar parte de la gestión minera. En Pueblo Viejo, estudios sobre el gecko de Samaná permitieron ampliar el conocimiento científico sobre esta especie y su hábitat. Como medida de conservación, se decidió posponer durante un período determinado la intervención minera en una parte de las canteras de caliza para mantenerla como refugio mientras avanzaban los estudios.
Estos ejemplos muestran que la relación entre minería y biodiversidad puede construirse sobre conocimiento, prevención, monitoreo y restauración. También evidencian la importancia de generar información científica sobre los territorios donde se desarrollan los proyectos, porque conocer mejor los ecosistemas permite tomar mejores decisiones para gestionarlos.
El compromiso ambiental de la minería moderna también trasciende los límites inmediatos de una operación. La conservación de áreas de importancia ecológica, la reforestación, la protección de cuencas y la investigación sobre especies son herramientas que pueden complementar la gestión ambiental de los proyectos y contribuir a objetivos más amplios de conservación.
En este proceso, la participación de las comunidades representa un elemento de gran valor. El monitoreo ambiental participativo permite incorporar conocimientos locales, fortalecer las capacidades de las personas y generar mayor transparencia alrededor de la gestión de los recursos naturales. En Pueblo Viejo, por ejemplo, existen programas de monitoreo en los que participan representantes comunitarios, académicos y otros actores, quienes reciben capacitación y participan directamente en la toma de muestras ambientales.
Proteger mientras se desarrolla significa, precisamente, entender que la minería responsable no se limita a la extracción de un recurso. Implica conocer el territorio, planificar cada etapa, incorporar tecnología, monitorear los resultados y asumir la restauración como parte de la vida del proyecto.
La biodiversidad y los recursos minerales forman parte del patrimonio natural de un país. Gestionarlos responsablemente requiere visión de largo plazo y la capacidad de combinar desarrollo productivo con conservación. Cuando la ciencia, la innovación, la regulación y el compromiso empresarial trabajan en conjunto, la minería puede contribuir al crecimiento económico mientras impulsa acciones concretas para proteger y recuperar los ecosistemas.
El verdadero desafío no es elegir entre desarrollar o proteger, sino avanzar hacia una minería capaz de hacer ambas cosas con responsabilidad, conocimiento y visión de futuro.
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